15 y 23 de agosto a las 19 h.
24 de agosto a las 10h.
 
Verano tras verano, durante las fiestas de celebración del patrón de la villa, las fiestas de Sant Bartomeu, los cossiers de Montuïri bailan en tres únicas ocasiones al año. 

Esta danza documentada desde 1821, aunque se tiene la convicción de que es mucho más antigua, constituye un símbolo de identidad local, y es la única agrupación de la isla que se ha mantenido sin interrupciones a lo largo de la historia. 

Los cossiers de Montuïri fueron reconocidos en 2012 con el premio Ramon Llull por parte de la Comunidad Autónoma de las Illes Balears por mantenerse fiel al espíritu de la fiesta. Se trata de una danza colectiva, rítmica y entusiasta, llena de color y sensualidad, mediante la cual los cossiers llenan las calles de la villa. 

Sobre el origen del baile existen distintas versiones, pero la que podríamos considerar más acertada es la que hace referencia a su cualidad de fiesta pagana. Los hombres, representados por los cossiers, rinden homenaje a una mujer, es decir, a la feminidad, que simboliza la fertilidad, la madre tierra. La incorporación del Diablo es posterior y ya tiene connotaciones cristianas. Todos los bailes finalizan con el Diablo en el suelo y con la Dama pasándole por encima, representando la victoria del bien sobre el mal. 

El preludio de las fiestas de verano se da el 15 de agosto, día de la Mare de Déu Morta. Por primera vez al año, los cossiers de Montuïri, acompañados por el Diablo, hacen un recorrido por todo el núcleo urbano bailando delante de los comercios, tiendas i cafeterías. Después de dar la vuelta por las calles de la villa, los cossiers acuden a la plaza Major donde sobre un cadalso interpretan dos bailes más para acabar la actuación. Este día es común que el Diablo, después del baile o durante el recorrido, persiga a los jóvenes, que le provocan con gritos de “banya verda” (cuerno verde) entre otros.Sus componentes son seis más la Dama. Bailan con un brote de albahaca en la mano y acompañados por el fabioler. Se caracterizan por llevar un sombrero muy peculiar: es de palmito y de alas anchas giradas por los dos lados hacia arriba y va adornado con flores y figuras bendecidas. Los colores de los vestidos son el rosa, el verde y el amarillo en las faldillas, las fajas, las capas y los sombreros; los pantalones, las medias, las zapatillas y las camisas son blancas. También llevan cascabeles en las piernas y con las manos sostienen, además del brote de albahaca, pañuelos. 

La Dama lleva camisa y pantalones blancos con una falda floreada por encima. 

Otra figura del grupo es el Diablo, que va vestido con una especie de tela de trapo donde están dibujados motivos relacionados con el infierno. Su máscara, “sa carota”, es de grandes dimensiones y lleva dos enormes cuernos retorcidos. La antigua máscara se encuentra hoy expuesta en el ayuntamiento y posiblemente es de principios del siglo XIX. El autor se inspiró para su confección en la figura del Diablo que aparece en el antiguo retablo mayor o de Sant Pere. Actualmente el Diablo lleva una máscara copia de la original pero de menor peso. 

La tarde del 23 de agosto la plaza Major se empieza a llenar de gente que espera la salida de los cossiers y el Diablo del ayuntamiento, aunque este último aparece por donde menos se le espera. 

Desde la plaza Major, el grupo de bailarines se dirigen a la rectoría para acompañar a los sacerdotes a la iglesia para celebrar las completas, después vuelve a bailar por distintos puntos del pueblo seguidos por toda la gente. Este día también se producen las conocidas persecuciones del Diablo a los jóvenes, que se sitúan siempre delante intentando provocarle con la finalidad de que éste les persiga. 

Ésta acostumbra a ser la jornada de mayor afluencia de público de Montuïri i también llegado de fuera. 

El 24 de agosto, día de la festividad de Sant Bartomeu, la jornada comienza a las nueve de la mañana con la alborada al sonido de las “xeremies” sobre el campanario de la iglesia. A las diez salen los cossiers y el Diablo de la Casa de la Villa, bailan sobre el cadalso y sin más preámbulos, vuelven a iniciar un recorrido por todo el pueblo. Después acompañan a las autoridades hasta el oficio solemne donde bailan “l’Oferta” dentro de la iglesia i “es Mercansó” dentro del Ayuntamiento. 

Ésta es la jornada más íntima y donde mejor se puede contemplar esta danza. Sin la multitud de la tarde anterior, el Diablo no corre y el “cercavila” transita por las calles del pueblo de manera más tranquila. 


Font: Guia dels pobles de Mallorca. Montuïri. Mallorca 2001. Edita: Hora Nova, S.A. patrocinada pel Consell de Mallorca i Grup Serra

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